lunes, 20 de febrero de 2017

Los otros vehículos del Bidasoa en el P.V.

Tras ser protagonista del artículo del mes de octubre pasado, el furgón taller Nfha-603 deberá dejar paso a sus compañeros de ferrocarril de origen, que también merecen mención. No solo el referido vagón llegó de tierras vascas al ferrocarril berciano. En total fueron 5 furgones y 5 coches de viajeros los que procedentes del Ferrocarril del Bidasoa acabaron sus días en el Ponferrada-Villablino.
El coche C-16 del Ponferrada-Villablino, original del Ferrocarril del Bidasoa, se conserva en la actualidad en pedestal, ejerciendo de oficina de turismo en la localidad de Villablino.

Los demás furgones
Fotografía de fábrica de los furgones del Ferrocarril del Bidasoa. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril
Como se dijo en su momento, el ferrocarril del Bidasoa adquirió 39 vagones de bogies de diversos tipos, entre los que se encuentra la serie X con 12 ejemplares. 82 vagones de ejes para transporte de mineral y 18 coches de viajeros completaban el parque remolcado. La serie X-1 a 12 son furgones cerrados con dos bogies del tipo americano Diamond, construidos por la Fábrica de Vagones de Beasain de la Sociedad Española de Construcciones Metálicas, evolucionada en su forma jurídica a la actual CAF. Diáfanos en su interior, constan de un portón desplazable en cada lateral, y 6 trampillas respiradero, en dos grupos de tres a ambos lados del portón, también por cada lateral. En un extremo disponen de una garita para el guardafrenos. Su caja es de madera con estructura metálica.
Furgón F-602, el único metalizado de los que llegaron al Ponferrada-Villablino. Se aprecia en primer término la entrada a la antigua garita del guardafrenos, ahora integrada en el resto de la caja. En el extremo contrario, las tres jaulas perreras. Fotografía de Fernando Repiso.
En marzo de 1958 llegaron al Ponferrada-Villablino 5 de los 12 furgones, que se renumeraron F-601 a 605. Cada uno sufrió reformas de diferente magnitud. En el artículo de octubre de 2016 detallamos lo ocurrido con el 603, transformado en furgón taller, perdiendo la garita y varios de los aireadores, y siendo decorado en gris.
El Furgón F-603, protagonista del artículo en el que se contó su experiencia como furgón taller, aparece en esta imagen en su estado original, antes de las reformas que sustituyeron la garita del guardafrenos por un balconcillo, y la creación del espacio para transporte de los obreros de la brigada. Archivo Cultural Ferroviaria Berciana.
El F-602 sufrió una relevante transformación: Fue metalizado, perdiendo también la garita del guardafrenos. En su lugar se instaló un habitáculo con acceso exterior para el jefe de tren, y en el testero opuesto tres jaulas perrera. 
Lo habitual en la fotografía ferroviaria es captar, como objetivo principal, la locomotora, o en todo caso, el tren entero. Por eso los historiadores dedicados al material remolcado, coches, furgones y vagones de mercancías, tienen un extra de dificultad a la hora de conseguir documentos gráficos de lo que están investigando. Medio furgón Bidasoa se ve en este tren correo del P.V., en foto del archivo de la Cultural Ferroviaria Berciana.
Las otras tres unidades se limitaron a cambiar su color en el Bidasoa por el verde habitual en el P.V., con franja amarilla a media altura como en el caso de los coches de viajeros. Hoy en día solo se conserva el furgón taller F-603, siendo los demás desguazados.
El tren Correo del P.V. se componía de, al menos, un furgón que solía ser uno de los largos procedentes del Bidasoa, a continuación un furgón Correo FC Carde y Escoriaza, y un número variable de coches de viajeros. El furgón y el FC detrás de la locomotora minimizaba en parte la exposición a los humos de la locomotora de los sufridos viajeros. Archivo Cultural Ferroviaria Berciana.
Los coches de viajeros
El coche C-16 procede del Ferrocarril del Bidasoa y fue reformado para asemejarlo a los demás del Ponferrada-Villablino, denominado "Unificado" en el ferrocarril. Es hoy oficina de Turismo en Villablino, siendo el único tercera procedente del F.C. del Bidasoa conservado hoy día. Archivo Cultural Ferroviaria Berciana.
En abril de 1959 también llegaron al P.V. 5 coches de viajeros procedentes del clausurado ferrocarril del Bidasoa. Otras fuentes indican que fueron adquiridos el 6 de marzo de 1958 y puestos en servicio el 12 de junio de ese mismo año, a falta de mayor confirmación. En aquel ferrocarril había 18 coches de viajeros del mismo fabricante que los furgones, repartidos en 6 mixtos AB primera-segunda clases, 7 coches C de tercera clase y 5 mixtos tercera clase-furgón FC. Cinco de los siete coches de tercera clase son los que aterrizaron en el Ponferrada-Villablino. Salvo dos coches que fueron vendidos al Ferrocarril del Urola, el resto fueron desguazados en Forjas de Zubillaga en Azkoitia. De los dos del Urola se ha conservado y restaurado en su estado de origen y perfecto uso uno de ellos, que se utiliza en el tren del Museo Vasco del Ferrocarril.
Manuel Maristany visitó nuestro ferrocarril, y en él captó una imagen de los coches procedentes del Bidasoa, aún sin transformar. El linternón en el techo y los testeros cerrados son dos elementos que se eliminaron en el caso de los dos coches transformados, los C-16 y C-18.
Sin obtener fuente documental que lo justifique, puede que no todos los coches que vinieron al P.V. llegaran a prestar servicio. Existen varios documentos gráficos con dos vehículos reformados en trenes correo, pero los otros tres vehículos sin reformar siempre aparecen apartados de la circulación.
Al igual que en el caso de los furgones, los coches sufrieron distintos grados de reformas. En El Bierzo se numeraron como C-14 a C18, a continuación de los originales de la línea y los procedentes del Plazaola. Del único que tenemos constancia de la correspondencia entre numeraciones es del C-17 del P.V., que había sido el Cfv 2 en el Bidasoa.
En esta imagen tomada en los talleres de Ponferrada aparecen dos coches Bidasoa, sin transformar. De los 5 coches que llegaron, se transformaron dos, pero de los otros tres solo hemos encontrado documentos gráficos con ellos apartados de la circulación, por lo que no podemos asegurar que hayan circulado en los trenes regulares de viajeros del P.V. Archivo Cultural Ferroviaria Berciana.
El C-18 era muy característico en el ferrocarril, pues su caja se reformó totalmente hacia 1962 a una metálica con chapa pegaso estriada, con ventanas practicables de marco con esquinas redondeadas.
Otro de los 5 también fue reformado hacia 1962, el numerado como C-16, pero en este caso manteniendo una cierta coherencia con los demás “terceras” del ferrocarril, con caja exterior y asientos de madera. En ambos se eliminó el linternón del techo y el cierre de los testeros, sustituyéndolos por barandillas en balconcillo como en el resto de coches del P.V.
Como dijimos en el artículo anterior, los coches procedentes del Bidasoa tienen un detalle en estas barandillas en forma de “V”, mientras que los Plazaola lo tienen en forma de “O” y los Carde y Escoriaza originales forman un “8” en toda la altura de la barandilla.
Captura de la revista Maquetren, correspondiente al especial sobre el Ponferrada-Villablino que se vendió adjunto a su número 16. Dos fotografías superpuestas muestran el metalizado coche C-18 y su interior.
El Museo Vasco del Ferrocarril ha restaurado en perfecto estado de uso uno de los coches de tercera clase del Ferrocarril del Bidasoa, en su estado original. Foto EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril.
La oficina de turismo de Villablino

De los pocos coches de viajeros que se conservan del parque del Ponferrada-Villablino, uno de ellos pertenece al lote de ExBidasoas. Puede tratarse del C-16, el reformado como “unificado” del ferrocarril, por eliminación. Muy modificado, se encuentra en un pedestal en la plaza de la biblioteca municipal de Villablino, ejerciendo funciones de oficina de turismo. Su techo se ha cubierto de una chapa estriada y ha sido pintado de color marrón, conservando un buen aspecto general.
A finales de los años noventa, el coche conservado en Villablino mantenía los colores habituales en el material de viajeros del ferrocarril P.V., verde con una tira amarilla por debajo de las ventanas. Las reformas del coche son mínimas y afectan a las ventanas y el nuevo tejado de chapa estriada.
Interior del coche, con multitud de artículos promocionales del turismo que se puede ejercer por la zona de Laciana y en general la provincia de León. Se conservan algunos de los asientos de madera, así como los portaequipajes por encima de las ventanas.

Estado actual del coche. En una etapa intermedia se cambió el color verde original por un barnizado, que con el tiempo ha perdido brillo, como se puede comparar con la fotografía que encabeza este artículo. La línea horizontal a media altura es ahora de color negro.

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