jueves, 14 de junio de 2018

Las locomotoras KRUPP del P.V. (2)

Después de una introducción a la historia de su ferrocarril de origen, el de la ENCASO de As Pontes en A Coruña, en este segundo texto sobre las Krupp ya nos venimos al ferrocarril en el que estas dos locomotoras pasaron su segunda y última etapa de su vida útil, a la espera de un futuro como patrimonio histórico conservado.
Durante un tiempo desde su apartado del servicio activo, la 601 permaneció junto a un corte de tolvas de tipo antiguo en la vía lateral de la nave taller de Villablino, hasta que finalmente se trasladó a su ubicación actual junto a la 602, en el otro lado de la nave.

Las Krupp en el P.V.
Llegan al ferrocarril de Ponferrada a Villablino las dos locomotoras Krupp adquiridas de segunda mano a la empresa ENCASO de su ferrocarril de As Pontes en A Coruña en septiembre de 1981. Cada una de ellas le costó a la MSP 720.000 pesetas, y tras una obligada puesta a punto se pusieron en servicio durante 1982. Entre estos dos años también llegaron al ferrocarril berciano las cuatro locomotoras diésel de nueva construcción contratadas a la MACOSA de Valencia. Las seis locomotoras formaban parte de la conversión a tracción diésel del grueso de los movimientos del ferrocarril carbonero, apartando paulatinamente el vapor del P.V. hasta su desaparición en 1989. Esta operación formaba parte de un Plan de Reestructuración del ferrocarril que pretendía una operación simplificada que además permitía la reducción de la plantilla ferroviaria hasta 197 empleados mediante jubilaciones y otros incentivos.
Foto de Severino Chamorro, del año 87, con la 601 arrastrando un convoy probablemente proveniente del ramal de Caboalles, ya en la playa de vías de Villablino.
Primeros tiempos de las locomotoras Ex-Encaso en Ponferrada. Se pueden apreciar muchos detalles, como el hueco del enganche en el testero, los dos grandes focos inferiores, la decoración con una fina línea amarilla, o la estrella con el número de la locomotora bajo el cristal lateral de la cabina.
Desde sus primeros tiempos en El Bierzo, las locomotoras Krupp demostraron una serie de deficiencias que las incapacitaban para los principales trenes de la línea, los carboneros ascendentes vacíos y descendentes cargados entre Ponferrada y Villablino. Ya desde el principio carecían de una aceptable producción de aire comprimido para el sistema de frenado de los trenes, lo que limitaba su capacidad de carga más que la potencia de la propia locomotora. Comentan los ferroviarios hoy jubilados que incluso llegó a Ponferrada personal alemán de Krupp a reparar en lo posible dichas deficiencias, sin llegar a solventarlas satisfactoriamente.
Maniobrando en Ponferrada, la 601 con un corte de vagones bordes medios. Un paso intermedio en las reformas de la locomotora, en la que el foco principal del testero era de una única luz, a diferencia de las fotos siguientes en que ya aparece un doble foco.
Dos imágenes de Ramón Lechuga con la evolución por las descuidadas vías de la estación de Ponferrada de la 602 realizando movimientos de maniobras.
Por ello, desde un inicio las Krupp se destinaron a trenes de corto recorrido, como los trenes que iniciaban su trayecto desde los cargaderos de Santa Cruz del Sil, Páramo o Toreno. Posteriormente se ocuparon de las maniobras en las instalaciones y ramales de Ponferrada, y más adelante de los trenes en los ramales de Caboalles y Villaseca de Laciana.
La 602 lleva muchos años ya en la posición de la imagen, con su bogie trasero desmontado, en las instalaciones de los talleres de Villablino.
Una avería dejó fuera de servicio de forma definitiva, y con un bogie desmontado, a la 602 a principios de los años noventa, en fecha que no hemos podido precisar. Por su parte, la 601 todavía se ocupó algunos años más en las maniobras del entorno del lavadero de Villablino y los pequeños movimientos en el taller lacianiego.
Sufriendo el rigor climatológico de la comarca lacianiega, las dos Krupp se han ido deteriorando con el paso de los años desde que fueran apartadas. A eso se le ha sumado un tímido vandalismo que poco a poco las va haciendo que su conservación y recuperación sean cada vez más costosas.
Situación actual de las dos locomotoras Krupp, ambas juntas en las inmediaciones del taller de Villablino. Deteriorándose.
Finalmente apartadas del servicio, las dos locomotoras se reunieron en la vía exterior del taller de Villablino, en donde sufren el deterioro constante de la intemperie y el vandalismo. En tiempo reciente, principios de abril de 2018, el administrador concursal de CMC vendió ambas locomotoras a una empresa de chatarra de Asturias. Aunque las locomotoras permanecen aún en Villablino, la Asociación Cultural Ferroviaria Berciana (CFB) ha hecho un llamamiento para que las entidades públicas garanticen su conservación como locomotoras históricas y al menos una de ellas se conserven, sino para ponerla en servicio, al menos para su exposición en el Museo del Ferrocarril de Ponferrada.
Interesante imagen de un tren con varios tipos de vagones encabezado por una de las Krupp. Seguramente se trate del tramo entre Cubillos del Sil y San Andrés de Montejos, llanura en la que hoy día ya no queda vía.
Puente del cantarín, cruzando la cola del embalse de Bárcena, una de las dos Krupp lo atraviesa con un tren descendente, cargado de carbón y con mezcla de vagones tolva y bordes medios.
El fabricante: Krupp
Empresa de origen familiar que creció a lo largo de su historia hasta convertirse en el mayor imperio industrial de Europa, y pilar de la industrialización alemana. Procedentes de Holanda, la familia que funda Krupp comienza con un taller de forja en la ciudad de Essen, con Friedrich Krupp a la cabeza. Será su hijo Alfred el que transforma el taller familiar en una gran factoría que no dejaría de crecer, con producciones exitosas como las de cañones de acero y otro material bélico. La alta calidad de sus productos, además de colaborar en el crecimiento de la empresa, beneficiaba el desarrollo industrial de Alemania como país y el destino de las guerras de estos periodos. Basta con el número de operarios en cada periodo para comprender el avance de la empresa, desde los 7 en 1826 a la toma del taller por Alfred, a los 20.000 en 1887, año de su muerte.
La web de la empresa, en su apartado histórico, muestra esta imagen como el lugar en el que se originó la compañía Krupp, en 1911, pequeño taller que se convirtió en una de las más importantes empresas mundiales en su ámbito.
Hijo de Alfred, Fritz se hizo cargo de la empresa llegando a los 46.000 empleados el año de su fallecimiento, 1902, momento en el que se hizo cargo de Krupp la cuarta generación. Con los densos vaivenes de las sucesivas guerras y posguerras que vamos a pasar a vuelo de avión, llegamos a la fusión en 1999 con Thyssen, creando la Thyssen Krupp Stahl AG que en el momento de su creación superaba los 185.000 empleados.
Fábrica de hierro y acero en Rheinhausen, según la web de la empresa Krupp.
Krupp se dedicó, además de a la producción bélica, al sector del automovilismo, la industria pesada y el ferrocarril. De hecho, la amplitud de campos de su producción le permitía, en el caso que conocemos de la ENCASO de As Pontes de García Rodríguez, suministrar el conjunto completo de instalaciones necesarias para una central térmica. Krupp vendió para As Pontes los equipos de la propia central pero también las locomotoras, vagones y vías para un sistema ferroviario completo que permitía el transporte de carbón de mina a térmica. Incluso una vez sustituido el ferrocarril por cintas, las enormes apiladoras y recogedoras del nuevo sistema también fueron suministradas por el mismo fabricante alemán.

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