jueves, 23 de julio de 2026

El puente del Querol en Ponferrada

Hemos visto en los dos artículos precedentes (mayo y junio) cómo el ferrocarril se instaló en la estación de Ponferrada, y la evolución de la estación hasta nuestros días. Pero para acceder a este emplazamiento, el camino ferroviario tuvo que salvar un obstáculo: el río Sil.

Del mismo día de publicación de este texto, un tren mercancías de la operadora Continental Raíl atravesando el puente de Querol, saliendo de Ponferrada hacia León. La vegetación actual, con respecto a la que veremos en fotografías más antiguas, es hoy día frondosísima.

Y lo hizo mediante un puente, que tomó el nombre de su contratista: D. José Querol i Comas, ingeniero de caminos catalán que se ocupó de los puentes ferroviarios entre Ponferrada y Monforte de Lemos. Sin embargo, el ingeniero proyectista fue Eduardo Saavedra i Moragas, ingeniero, arquitecto, arqueólogo y arabista español. Se trataba cronológicamente del segundo puente que cruzaba el río Sil en la ciudad de Ponferrada. El primero, el puente de San Pedro, el actual puente de La Puebla, fue precisamente el que dio nombre a la ciudad, el conocido “Pons ferrata”, o puente herrado, por su barandilla, iniciativa del obispo Osmundo en el lejano año 1082. Este puente sirvió posteriormente al Camino Real de Galicia y a la original carretera nacional VI, antes de integrarse en el callejero urbano de Ponferrada.

Imagen tratada digitalmente con una visión perfecta del casco antiguo de Ponferrada, capitaneado por nuestro imponente castillo templario, la Basílica de La Encina, y nuestro protagonista: El Puente ferroviario sobre el Sil. Postal antigua.
Desde el cauce del río, otra fotografía histórica de autor desconocido, con un paisano entre las rocas y un tren de mercancías atravesando el puente, el original metálico. Al fondo, el castillo, en muy mal estado de conservación.

Tras el del ferrocarril, Ponferrada vio multiplicarse sus puntos de cruce sobre el cauce del Sil en las últimas décadas, con el puente de García Ojeda, que hace la continuidad de la larga Avenida del Castillo desde 1971, el Puente de Hierro, apodado “de los faraones” u oficialmente Celso López Gavela desde 1991, y por último el Puente del Centenario desde 2007.

Otra conocida postal, en la que el puente oculta totalmente el castillo. Se aprecia, en contraste con la primera foto del artículo, la casi total ausencia de vegetación de ribera, que nos permite contemplar los detalles constructivos del puente, como la decoración de remates en los estribos de piedra.
Parecida a la anterior, pero en esta ya aparece el castillo.

Volvamos al puente ferroviario. Se trataba de unir las dos orillas, la izquierda del Sil por la que la vía accede tras una trinchera, y la derecha, rellenada en terraplén, consiguiendo una horizontal a una cota de 506 metros de altitud, con el cauce normal del río a unos 495 metros sobre el nivel del mar, y por tanto necesitando un puente de unos 20 metros de altura, y 80 metros de longitud.

El castillo una vez más. Elemento fotogénico por excelencia de la zona. Algo escondida a la derecha del estribo del puente, la casilla del paso a nivel. Foto: Archivo CFB.
Vista en altura del puente, al fondo con el barrio de La Puebla de Ponferrada aún por desarrollar. En el estribo del lado de la estación se comprueba el relleno de la terraza fluvial en forma de terraplén para igualar la altura de la vía en el puente. Foto: Archivo CFB.

Constructivamente, el puente es metálico, de tablero inferior, con estructuras laterales en celosía de tipo Town, o celosía enrejillada o de malla tupida. Esta estructura salva el cauce y tenía una longitud de 30 metros. Hasta ella, los estribos eran simétricos y conformaban un sólido volumen montado en sillería, con una bóveda de cañón en cada estribo, rematado con arcos de medio punto. Por ambos huecos pasan hoy día sendos caminos para senderismo o paseo. Que son inundables, como nos recuerda cada cierto tiempo el indomable Sil, por muchos embalses que se le interpongan.

Secuencia de la reforma del puente, con la sustitución del tablero metálico por un arco de hormigón, en los meses previos a su apertura en 1954. Las fotos proceden del Archivo Histórico Ferroviario pero han sido publicadas por otras fuentes. En esta primera ya estaba realizado el medio arco, el de aguas arriba, de hormigón.
Mientras se montaba el segundo semiarco, las cerchas metálicas del primero ya habían sido desmontadas. Los apoyos de las cerchas para su construcción continúan existiendo hoy día.

Con el arco completo, se comenzó el montaje de los tres arcos secundarios de cada tímpano. Es importante resaltar, más en comparación con cómo se desarrollan hoy día las obras ferroviarias, que no se interrumpió en ningún momento el tránsito ferroviario por el puente.

La última fase de la obra de sustitución de la estructura metálica por el arco de hormigón actual fue el desmontaje de los paramentos laterales, sustituidos por una fina barandilla.

Una primera mejora del puente fue la sustitución del tablero de hierro, que no de las partes laterales, por otra nueva de acero, obligada por la actualización de la normativa aplicable a estas estructuras. La publicación de la “Instrucción para el cálculo de tramos metálicos” instrucción ferroviaria publicada el 24 de octubre de 1925 en la Gaceta de Madrid y cuyo autor fue el ingeniero de caminos D. Domingo Mendizábal. Esta mejora llegó a nuestro puente en la década de los 40.

Tren de viajeros encabezado por una locomotora de Renfe serie 7.700, en su camino hacia León. Foto: Archivo CFB.
Otra vista general del puente actual, del archivo de Celina Correa.
Desde lejos, con toda la vega del Sil ya unido al Boeza, el castillo, el puente actual y los barrios residenciales de alrededor. El sil hoy discurre encauzado y con mucha vegetación, en contraste con los aterramientos e islas cambiantes que nos muestra la imagen.
Otra "inglesa" de Renfe en el puente actual. Todas las imágenes muestran un río Sil tranquilo, cuando todos conocemos la furia que se puede gastar en cualquier momento del invierno. Fotografía procedente del archivo CFB.
Otro tren de viajeros, desde una de las "islas" del Sil. De nuevo Archivo CFB.

Tras la Guerra Civil urgía la necesidad de reconstruir la red ferroviaria española, y de reforzar la parte que no fue dañada para incrementar el peso de los trenes y ampliar la capacidad de las líneas. Para ello se ejecutaron sucesivos planes en las líneas ya a cargo de R.E.N.F.E., y el puente del Querol no quedó al margen. La reconstrucción se realizó utilizando hormigón armado. Esto vino motivado por un lado por la carestía de hierro en posguerra, y por otro, la mayor resistencia del hormigón en una técnica que ya mostraba una madurez en su uso habitual. La Revista de Obras Públicas cita en su número de abril de 1943 “la cantidad de acero necesaria es siempre mayor en los tableros que en los arcos, a igualdad de luces”.

De la web Forotrenes.com, un tren estrella de Renfe atravesando el río Sil en los años noventa.
Panorámica desde el Pajariel de la Ponferrada de los años sesenta, publicada en grupos Facebook de fotografías antiguas de Ponferrada.

Se sustituyó tan solo el tramo central metálico, conservando hasta el día de hoy los estribos pétreos. Y se hizo en forma de arco, un único arco sostenido durante su construcción por cinco cerchas metálicas para cada semiarco, que en sus tímpanos está aligerado con otros tres arcos a cada lado. Su construcción se realizó sin detener el tráfico ferroviario, y de hecho, parte de la estructura metálica original quedó embutida para siempre en el nuevo hormigón, como ocurrió en otros puentes ferroviarios actualizados de las líneas gallegas o asturianas. El ancho del tablero pasó de los 6,5 metros originales a 9,2 exclusivamente en la parte de hormigón, cosa que agradecieron durante décadas los habitantes del casco antiguo de Ponferrada que cruzaban el puente con inconsciente peligro, más con sus precarias barandillas metálicas. El puente en su configuración actual se inauguró en 1954.

No existe pasarela, la barandilla es endeble, el tráfico ferroviario imprevisto, y aún así, el puente fue usado durante muchos años como atajo hacia los barrios del fondo de la imagen.

Como sabemos, la línea fue electrificada el 10 de enero de ese mismo 1954, por lo que ambas obras de mejora fueron casi simultáneas. Sin embargo, el puente no vio más modernización hasta hoy, aparte de la renovación de la superestructura de vía cuando ha sido procedente, o la sustitución de las comunicaciones de cobre por las actuales mediante fibra óptica.

Si en todas las fotografías aparecía el castillo, estaba claro que desde el castillo se tenía que ver el puente. Pues aquí lo tenemos, con un tren de mercancías encabezado por tres locomotoras, a mediados de los 2000.
Los periodistas de la web BierzoTV ilustran noticias ferroviarias con esta imagen del puente, siendo atravesado por el desaparecido tren "Arco Camino de Santiago", que cesó su circulación en marzo de 2020.

Junto al estribo del lado León/Palencia, un antiguo paso a nivel hoy anulado, se encontraba custodiado por una casilla aún superviviente. El paso a nivel comunicaba la actual Calle Mercado Viejo con el acceso a las huertas de la vega ya del Boeza, justo antes de su unión con el sil. Más adelante se creó la calle Quintas, con la construcción de más viviendas en este enclave. La casilla tiene una planta, de dimensiones 12 x 6 metros aproximadamente, con el lado menor junto a la vía y tejado de dos aguas con cumbrera perpendicular al eje de los carriles. 

Alvia Galicia-Barcelona saliendo de Ponferrada hacia León. A la derecha, la casilla del antiguo paso a nivel, del que se conserva la empalizada que lo anuló del lado izquierdo de la foto. Con esta perspectiva, cualquiera pensaría que ni existe río, ni puente.

Junto al otro estribo, aguas abajo y hoy encerrado bajo un gran muro de hormigón, subsisten las ruinas de la antigua caseta de la bomba de agua para alimentación de las locomotoras de vapor, como vimos al hablar del suministro de este líquido en este blog.

Depósito de agua hace décadas ya desaparecido, destino del agua de la bomba situada a pie del cauce del Sil, para alimentación de las locomotoras de vapor de la primera de las estaciones de vía ancha de Ponferrada. Observemos las filas de árboles custodiando las vías de tren, al estilo de las carreteras antiguas. Foto: Archivo histórico ferroviario.
La caseta de la bomba de impulso del agua desde el río Sil, en su estado ruinoso actual.
Y del AHF, la caseta en pleno funcionamiento, cuando no tenía el añadido delantero que muestra la foto actual y se conservaban las conducciones desde el cauce. Al fondo, el cubato de la foto anterior.

Una recomendación

No se puede hablar de puentes sobre el Sil sin referenciar el estupendísimo libro creado por David Zamorano López “Puentes y pasos sobre el río Sil”, que el autor publicó a principios de este año 2026 tras una larga gestación no exenta de dificultades. No hablaremos de su maquetación y diseño, colaboración del autor de este blog, pero sí de sus cuidados y documentados textos, y sobre todo, la inmensa calidad de sus fotografías, tantas como caben en las casi quinientas páginas de la publicación. El libro aún está disponible para su venta.

David Zamorano posando con su libro, el día de su presentación.

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