miércoles, 11 de agosto de 2021

Accidentes ferroviarios en el P.V.

Todos los ferrocarriles han tenido algún tipo de accidente, de menor o mayor gravedad, y multitud de incidentes menores en el funcionamiento normal de su explotación. El Ponferrada – Villablino no fue ajeno a esta experiencia, y cuenta en su historia con dos accidentes de envergadura, que hoy detallaremos.

Una locomotora volcada en el cauce del río: Constante que se repite en todos los grandes accidentes ocurridos en el P.V. Al margen de los constantes descarrilos de menor entidad, la ubicación de la línea ferroviaria encajonada en la mayor parte de su recorrido entre el cauce fluvial y escarpadas laderas, daban lugar a una elevada probabilidad para que se produjeran estos sucesos.

Los descarrilos fueron una constante en nuestro ferrocarril minero. El intenso uso del material y los esfuerzos soportados por una vía muy exigida provocaron muy frecuentes salidas de ejes y hasta vuelcos o montoneras de vagones. Pero la mayoría de los casos se saldaban con solo daños materiales de coste variable y la interceptación del normal tráfico ferroviario por un periodo de tiempo.

Un hecho demasiado habitual en el P.V.: La salida de la vía de un eje de la locomotora, en este caso la P.V. 31 en el interior del túnel de Las Rozas. Fotos publicadas en Drehscheibe Online Foren.

Dos fueron los eventos de mayor importancia, y entre los dos resultaron fallecidos tres ferroviarios. Un solo fallecimiento es ya una pérdida enorme, pero si lo miramos con mayor perspectiva, durante los más de cien años de existencia de este ferrocarril, tres pérdidas humanas es siempre mejor que, por ejemplo, la pérdida de un centenar en el cercano y conocido accidente de Torre del Bierzo.

Las montoneras de vagones tolva también sucedieron en algunas ocasiones. Las dos primeras fotos corresponden al mismo accidente en trenes de maniobras en el entorno de los talleres de Ponferrada. Las tres fotografías fueron publicadas en el grupo de fotografías antiguas de Ponferrada en Facebook.

Los dos accidentes relatados tuvieron lugar con distinto origen pero igual resultado: La locomotora en el cauce del río Sil. La fortuna fue, en ambos casos, que eran sendos trenes de mercancías, pues de ser un tren de viajeros seguramente fuera peor resultado.

La Baldwin P.V. 3 en Rioscuro

Un fallo en los frenos de un tren cargado en el ramal de Villaseca de Laciana que bajaba hacia Villablino. Esta fue la causa de que la P.V.3 acabara en el cauce del río, de pie, mirando en contra de la corriente. Detrás de sí dejó una montonera de vagones de bordes medios y tolvas. La curva de Rioscuro era la más cerrada del ramal. Era el 15 de marzo de 1941 y en el suceso resultó muerto el maquinista, Estanislao Llaguno Barquín (1884, Guriezo, Santander) que llevaba 21 años en la empresa, e ileso su fogonero Valentín Rodríguez.

Dos fotografías de Eloy del Potro del accidente de la P.V. 3 en el ramal de Villaseca, procedentes del archivo del Club Xeitu de Villablino. En la superior se aprecia la montonera de bastidores y restos de los vagones del tren accidentado, y como una Krauss ya ha acudido al lugar del accidente a comenzar las labores de vuelta a la normalidad. En la inferior, la anfibia locomotora en pleno cauce del Sil. Dos detalles que nos muestran que esta locomotora, en el momento del accidente, aún no había sido modernizada con la instalación del sistema de vapor recalentado: La posición de la inexistente chimenea y la base del fanal del farol delantero, y las inscripciones de origen en el lateral del tanque de agua, que luego perdieron todas las locomotoras de esta serie.


La P.V.31 en Villarino

Años más tarde, fue la P.V.31, la habitual titular de los trenes de viajeros del ferrocarril, la que acabó en el cauce del mismo río, a la altura de Villarino, cuando subía hacia Villablino con un tren de mercancías en el que se incluían algunos furgones de dos ejes. Era el 5 de enero de 1958, aunque nuestro amigo y ferroviario Roberto Alonso asegura que fue en 1957.

Nieve, el Sil con gran caudal, y un desprendimiento por el cauce de un torrente fueron los ingredientes del accidente que resultó con el vuelco de la P.V. 31. El suceso más fotografiado del ferrocarril. Todas las imágenes del momento fueron publicadas en varios lugares, como el grupo de fotografías antiguas de Ponferrada y El Bierzo, o el archivo de Paco Vuelta, entre otros.

En esta imagen ya se habían retirado los vagones y montado un puntal para comenzar el izado de la locomotora. Se aprecia la magnitud del desprendimiento.

Se trataba, según Roberto, del tren número 13, que tenía su salida a la 1.30 de la madrugada desde Ponferrada. En el punto del accidente ya habían ocurrido avalanchas de nieve, que arrastraban piedras y vegetación en su avance taponando la vía. El sobrestante, del equipo de conservación de vía del que hemos hablado en artículos precedentes, decidió poner un piloto para vigilancia permanente del punto conflictivo, para poder dar el alto a los trenes en caso de necesidad. Roberto nos recuerda el uso de petardos de vía según el reglamento, además de la parada a mano con un banderín rojo desplegado a una distancia segura del punto interceptado. Con la gravedad de las posibles avalanchas, se llegó incluso a construir una pequeña garita para refugio de dicho piloto.

Diversos momentos de los trabajos de recuperación de la locomotora. En la imagen superior, todo el volúmen de roca, tierra y nieve amontonado sobre la vía y que provocó el descarrilamiento y vuelco de la locomotora. En la inferior, la locomotora en el cauce del río, con restos de nieve en su bielaje.

Pero el día del accidente, y a pesar del frío que en esta zona asombrada y cercana al río debía haber cualquier 5 de enero, el piloto, bien por haberse quedado dormido, bien por despiste, sumó su falta de atención a la vía con un gran desprendimiento. No dándole tiempo a dar aviso al tren, al encontrar el obstáculo en la vía, la locomotora volcó y cayó al cauce, viniéndoseles encima a los dos ferroviarios en cabina los vagones inmediatos.

Comparativa de dos imágenes del punto del siniestro. En la superior es visible como se había originado el desprendimiento montaña arriba, quedando la P.V. 31 en el cauce del Sil. En la inferior, el mismo punto pero en otra época del año, subiendo un tren correo.

El fogonero, José Díez Álvarez (34 años de edad y nacido en Sta. Cruz del Sil) resultó muerto a las pocas horas en el sanatorio de la MSP en Ponferrada, y el maquinista, Ramiro Santos Morán, que resultó abrasado, acabó falleciendo en el mismo sanatorio el día 8.

Para evitar nuevos accidentes se construyeron varios "pasalluvias", pequeños túneles artificiales de apenas una decena de metros de longitud en los pasos de torrentes perpendiculares a la línea ferroviaria. Fotos de David Zamorano.

El accidente tuvo lugar en el punto kilométrico aproximado 55/450, con la kilometración original de la línea antes de las variantes de Bárcena y Las Rozas. Como en ese punto, y en otro cercano, se seguían produciendo desprendimientos, al final se optó por construir dos pequeños túneles artificiales, que corresponden a los kilómetros tras variantes 57/900 y 58/350. Ambos en las cercanías de Villarino y numerados como túneles 8 y 9 de la línea respectivamente. Sus longitudes son 19 y 11,7 metros.

Con el peligro de aludes sobre la vía, los ferroviarios jubilados nos cuentan que se construyó una caseta para que un operario pudiera dar aviso de desprendimientos a los trenes que se acercaran a los puntos peligrosos. Por causas desconocidas, el día del accidente de la P.V.31, el operario no pudo dar voz de alarma en tiempo.

Otro de los pasalluvias, todos construidos en la parte más complicada en lo orográfico: De Palacios del Sil a Villablino.
En ambos accidentes, las locomotoras se sacaron del río con ayuda de cables atados a otra locomotora encarrilada. En el caso de la 31, la operación incluía primero volverla a poner de pie, y posteriormente se tuvo que arrastrar en una improvisada rampa. En el mes de agosto de aquel año, cuando Roberto ingresó en la compañía, la P.V.31 ya se encontraba reparada y en servicio. La línea ferroviaria estuvo con el tráfico cortado varios días de aquel enero.

Otros accidentes con fotos pero sin datos

Conservamos testimonio gráfico de dos vuelcos más de locomotoras, siempre al cauce del río, pero que no corresponden a los accidentes anteriores. Por un lado, encontramos la Baldwin PV1 a la que ya están rescatando, por la eslinga que los operarios están atando. Nos comenta nuestro amigo Roberto Alonso que podría corresponder a los años 40, y se basa en que la locomotora aún no había recibido la reforma de cilindros y chimenea para incorporar el aparato recalentador de vapor.

Dos fotos de la colección de Paco Vuelta, que muestran un vuelco sufrido por la Baldwin PV1, que ya se encuentra en labores de vuelta a la vía, como se aprecia por la eslinga enganchada a su domo.

Por otro lado, la PV11, de nuevo volcada en el río y también a cargo de un tren carbonero de tolvas. Roberto nos cuenta que tiene oído un accidente con esta locomotora al maquinista Valentín Rodríguez, que posteriormente fue jefe de depósito en Ponferrada. Agradecemos en este capítulo cualquier información sobre estos dos sucesos.

Fotografía procedente de la colección particular de Paco Vuelta, con la PV 11 volcada cuando arrastraba un tren de tolvas.

Otros accidentes con datos pero sin fotos

Hacia la mitad de la década de los setenta, la PV12, hoy en servicio en el Museo Vasco del Ferrocarril, marchó de excursión a las huertas situadas al lado de la vía en las cercanías del kilómetro 1 de la línea. Se trataba del tren 45, con vagones AG y tolvas, mercancías a Gaiztarro, que comandaba el maquinista Pedro Marqués. Por causas que no conocemos, la aguja que determinó el itinerario erróneo se encontraba hacia la vía de estrelladero en lugar de hacia la vía general.

Y un vuelco más, pero por una vez sin cauce fluvial. La PV21, en las vías portátiles de la escombrera. En la desaparecida montaña de carbón ponferradina, las vías se iban montando sobre el escombro depositado, volcando mediante vagones basculantes los restos no aprovechados en la central térmica. Este montaje de vía efímero en ocasiones no asentaba bien en el carbón aún no convenientemente compactado, provocando el vuelco de la locomotora. Ocurrió hacia principios de los 70, e iba de maquinista Antonio Yebra.

No siempre los desprendimientos del terreno sobre o por debajo de la vía provocaban accidentes a los vehículos y personas, pero si afectaban al normal desarrollo de los tráficos ferroviarios. Aún hoy, con la vía fuera de uso, se producen, como en el caso de la zona de Toreno en donde es necesario construir una escollera de forma urgente. Foto superior archivo Paco Vuelta.

Las hemerotecas nos cuentan cuatro sucesos más, con resultado de operarios fallecidos, que no pasan de simples notas de prensa publicadas en periódicos lejanos a los puntos de los accidentes, por lo que pueden contener errores, y así hemos encontrado por ejemplo una noticia de un descarrilo en Villablino que realmente ocurrió en la línea de vía ancha de Renfe, que no reproducimos aquí. Así, La Vanguardia recoge el 12 de septiembre de 1920 un descarrilo del “tren de mercancías número 102 entre las estaciones de Ponferrada y Villablino, quedando 22 vagones fuera de la vía. Resultó muerto el mozo de tren Manuel Escudero y cuatro empleados heridos leves.” El mismo periódico, el 12 de agosto de 1950, y que también aparece en el ABC del mismo día “Descarrila un tren de mercancías (…) en el Km. 27 de la línea férrea a Villablino, (…) saliéndose de la vía nueve vagones y la máquina. En el accidente pereció un agente de tren”. Nuevamente La Vanguardia del 20 de marzo de 1963Un alud de nieve y tierra ha echado al río Sil una locomotora de un tren de mercancías y ha hecho descarrilar once vagones. El maquinista y el fogonero sufrieron heridas leves, pese a lo aparatoso del accidente. Ocurrió a las seis de la madrugada, en la línea del ferrocarril de Ponferrada a Villablino, en el kilómetro 52, entre las estaciones de Cobos [sic] a Palacios del Sil.” Y el 6 de marzo de 1981 José Rivas López, jefe de tren, falleció a consecuencia de las heridas recibidas al descarrilar ayer el ferrocarril de vía estrecha, en la línea de Ponferrada a Villablino, muy cerca de esta última estación. El descarrilamiento se produjo como consecuencia del deterioro de les vías y los daños registrados en el material ferroviario son cuantiosos.

La revista Trenes Hoy se hizo eco de uno de los múltiples accidentes ocasionados por el estado de la vía y del material en los años 80, en este caso en el ramal de Villaseca de Laciana a la altura de Rioscuro, con fotografías a color de los trabajos de vuelta a la normalidad.

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